La conexión con el cuerpo, afianzar lazos a través del vínculo y alcanzar una mayor relajación, son solo algunos beneficios que desde el Yogaespecial observamos en nuestros alumnos con Asperger. Con la práctica continuada se enraízan en la tierra, dejan de lado la falta de contacto visual y permiten acercamientos físicos como el tacto profundo que les realiza el profesor o la corrección siempre con el máximo respeto de algunas asanas.

El síndrome de Asperger (AS) es un trastorno del neurodesarrollo que afecta, especialmente, a la comunicación e interacción social. Este trastorno se incluye dentro de los Trastornos del Espectro del Autismo (TEA).

Entre los rasgos asociados a Asperger se pueden destacar:

  • Problemas para comprender sentimientos de otras personas
  • Dificultades para entender el lenguaje corporal
  • Evitan el contacto visual
  • Tienen intereses muy específicos, a veces obsesivos
  • Dificultad para hacer amigosMuestran reacciones sensoriales poco comunes

Yo añadiría a todos estos rasgos, los que el adolescente con el que llevo trabajando dos años me ha enseñado, y es que es encantador, con las ideas claras y feliz. No se ajusta al modelo de adolescente neurotípico, ni a las expectativas que los padres tienen para sus hijos, pero simplemente es, y como dice la canción de John Lennon “let it be”.

Sé que esto es fácil de decir, pero vivimos en sociedad y en mi opinión debería ser ésta la que se adapte a la diversidad, facilitando, respetando y apoyando la diferencia, lo poco común, la minoría, la excepción a la regla, porque hay una persona detrás de un diagnóstico y detrás de una etiqueta que tan fácilmente se suele poner ante cualquier diagnóstico.  Y esto se debe lograr con  la Educación, inculcando valores y dando ejemplo con nuestra empatía.

Mi experiencia trabajando con yoga especial en algunos rasgos asociados a Asperger es la siguiente:

-El trabajo en sesiones individuales hace que se forme un vínculo entre alumno-profesor y una confianza que poco a poco va creciendo, llegas al alumno y él llega al profesor.

-El trabajo con el cuerpo hace que el alumno tome conciencia de cómo se encuentra antes y después de las asanas, se producen cambios en el descanso, nivel reactivo en situaciones de tensión, mayor relajación durante el día. Físicamente el cuerpo se vuelve más flexible y la postura mejora.

-El contacto visual se crea inevitablemente en el trascurso de la sesión.

-La confianza hace que compartan sus intereses, y el diálogo mutuo se produce. Lo habitual en una clase deYoga es que el silencio reine durante la sesión pero mi experiencia con Asperger es que necesitan hablar y comunicarse, formar vínculo con alguien ajeno a su entorno familiar.

-Las reacciones sensoriales se van suavizando a través del tacto profundo y los ajustes del profesor en las posturas. Al principio mi experiencia con este adolescente fue que no podía soportar que le tocase los pies porque sentía literalmente “escalofríos” y reaccionaba rechazando el contacto físico, poco a poco y a través de una sutil insistencia, siempre desde el respeto de sus límites, el ámbito defensivo bajó estrepitosamente hasta la completa desaparición.

Suelen ser personas con rutinas muy marcadas y que no quieren cambiar, durante las clases su nivel de apertura es irremediablemente forzado a ceder y estar abierto a lo que el profesor le sugiera, desde una clase clásica en la sala, a salir a dar un paseo y hacer yoga en el campo, sentir la naturaleza, cerrar los ojos y sentir el aire en su piel, pequeños cambios grandes progresos.

Si algo me ha impactado de mi trabajo con este adolescente, es la capacidad de decir las cosas de forma clara, directa y sin filtros, parece duro, pero me ha hecho ver cosas que nadie se ha atrevido a decirme nunca y sobre todo a reaccionar como profesora y como persona. Hablan desde su sentir pero después escucha tu opinión, a veces después de dos o tres semanas había reflexionado y mientras hacíamos la clase, surgía el tema, son pequeños avances de empatía que hacen amar el trabajo que hacemos desde el corazón.

Para acabar quiero mencionar el texto extraído del libro “Descubrir el Asperger” escrito por  Ramón Cererols que nos recuerda la clave cuando tratamos con este síndrome:

“Cada persona con Asperger, cómo cada persona neurotípicia, es diferente. El grado y tipo de afectación varía, como también varían las circunstancias del entorno social y familiar, y la manera como cada cual responde y se adapta a estas afectaciones. El espectro de los trastornos generales del desarrollo es muy amplio y multidimensional, y las fronteras que separan un trastorno de otro, y todos juntos con la “normalidad” son borrosas. A veces resulta difícil saber si determinada característica es típica de un trastorno, o específica de la persona…. Pero al final la única manera de entender el Asperger es entender a la persona que hay detrás”.

Gemma Gómez Rico

Delegada de Yogaespecial en Paracuellos del Jarama