Susana Antón quiere dejarnos aquí su testimonio de cómo la práctica del Yoga especial le ha traído el bienestar y la calma a su hijo. Nico nació con TEA y sus padres, como en todas las familias en las que nace un bebé especial, empezaron a buscar la ayuda de profesionales que pudieran aumentar la calidad de vida de su hijo. Se encontraron con el Yoga por casualidad, en Satnam, nuestra sede, y no pueden estar más contentos y esperanzados con los beneficios que le está aportando a Nico que ya ha entrado en la complicada etapa de la adolescencia.

“Hace años, cuando nos dieron el diagnóstico de nuestro hijo, comienza Susana, tuvimos la sensación de estar perdidos en un mundo que no conocíamos y en el que, fuera como fuera, tendríamos que aprender a manejarnos para sobrevivir. Sabíamos que teníamos que seguir caminando, pero desconocíamos hacia donde, ni a qué puertas llamar porque para nosotros ‘el mundo’ en el que vivía nuestro hijo era absolutamente nuevo y desconocido.

Los primeros momentos fueron de incertidumbre pues nos sentíamos abrumados por la situación y solo pensábamos en encontrar una mano amiga que, conociendo el trastorno de nuestro hijo, nos pudiera guiar. Vivir en Madrid podía ser un obstáculo, por su dimensión, y una suerte, pues en una ciudad tan grande, seguramente, habría más medios y más posibilidades de encontrar a personas y entidades cualificadas a las que poder acudir en busca de ayuda.

Por suerte hoy, trece años después, puedo compartir mis vivencias con todos vosotros, y aseguraros que Dios puso en nuestro camino gente maravillosa, como fueron: los expertos en musicoterapia, en equino terapia, optometristas, profesores de tenis, psicólogos, logopedas, psiquiatras … que, con experiencia en trato con niños ‘especiales’, se volcaron con nuestro hijo para ayudarle a descubrir sus capacidades. Hoy en día todavía algunos siguen su admirable tarea con Nico.

El tiempo pasó, nuestro pequeño se fue haciendo grande, y a medida que iba creciendo fueron cambiando sus necesidades, cosa que no nos ha permitido distraer nuestra atención de él en ningún momento pues cada etapa tiene su intríngulis.

Hoy por hoy, ya con13 años, puedo asegurar que, aunque hemos superado ya muchos obstáculos, esto es un largo camino donde las emociones juegan un papel muy importante, razón por la que día a día nos vemos obligados a buscar ‘algo más ‘ que mejore su calidad de vida, y también la nuestra, cosa nunca hay que olvidar.

Por azar, una tarde de verano, hace dos años, la suerte llamo a mi puerta. Conocí de manera casual a Mar García y desde ese momento puedo decir que la paz llegó a mi vida y sobre todo a la de Nico. Siempre había escuchado que hacer Yoga era muy beneficioso para ‘estos niños’, pero jamás pensé que pudiera transmitirle tanta paz.

Tras varios meses de trabajo y ver los resultados en poco tiempo nos topamos, por desgracia, con la dichosa pandemia que a todos nos ha afectado y que a nuestro hijo, dadas sus particularidades, le ha causado un retroceso neurológicamente hablando; está más irascible, más nervioso y ha perdido en gran medida parte de las habilidades sociales que con mucho esfuerzo había alcanzado; pero como toca mirar hacia adelante y volver a incluir entre nuestros hábitos aquellos que en su momento nos generaron paz y sosiego, tras levantarse el estado de alarma, hemos vuelto a Satnam, la sede central de Yogaespecial en Madrid, para que Nico retome sus clases porque sabemos que la relajación que se hace presente en él tras las sesiones de Yoga le hace sentirse bien. Deciros además que Nico también comparte una sesión en grupo con chavales neurotípicos a la que asiste encantado.

Desde que volvió a hacer Yoga, Nico y cuantos le rodeamos hemos vuelto a sonreír, y aunque nos queda mucho para recuperar ese equilibrio necesario del día a día, confío en que llegará pues él mismo es consciente de que lo necesita.¿Hoy me toca clase con Mar? es la pregunta que me hace cada día, lo que reafirma mi convicción de que hemos acertado proporcionándole la posibilidad de hacer esos ejercicios de relajación que tanto bienestar le hacen sentir.Qué maravilla, no sabéis qué felicidad siento cuando voy a recogerlo y veo que sale orgulloso y satisfecho de su trabajo y, siempre, con ganas de volver.

Gracias Mar García, no tengo palabras para describir lo agradecida que estoy por tu trabajo con mi hijo; cada día le devuelves la calma que necesita, y a mí la esperanza de que con paciencia y trabajo seguiremos avanzando, concluye Susana Antón.»