A veces nos podemos encontrar con alumnos TEA que han pegado a sus compañeros en el cole, a la profesora o a sus padres. Como profesora de Yoga he trabajado con algún alumno que me ha tirado del pelo, me ha apartado fuerte con la mano o me ha zarandeado, tal vez suene un poco duro  y la verdad es que cuando sucede te asustas, pero luego empiezas a analizar las razones que han podido provocar esa situación.

Hay tantas causas que es imposible saber qué ha podido ser el detonante de la reacción etiquetada como ‘agresiva’, no me gusta usar este término porque para mí es como cuando no puedo más y de repente les monto un drama a mis hijos adolescentes o les doy cuatro gritos porque no me hacen caso.

Analicemos porque digo esto: los niños con Trastorno del Espectro Autista perciben los estímulos exteriores a un nivel muy superior que los niños ‘neurotípicos’, cuando digo muy superior, quiero decir muchísimo más elevado, para poder entenderlo nos vamos a imaginar: Entramos en una sala con muchos altavoces a tope, tanto que nos duelen los oídos ¿Qué haríamos, si no pudiéramos salir? ¿Cómo reaccionaríamos?Ruidos, luces estridentes, olores, sensaciones corporales, pueden llegar a percibirlas cómo algo de lo que tienen que defenderse, su Sistema Nervioso Simpático, se pone en alerta y reacciona; pueden gritar, golpear, correr, lo mismo que haríamos cualquiera de nosotros si estuviésemos en esa habitación con un ruido insoportable.

Pero no todo son estímulos externos, a un niño TEA no verbal le supone un gran esfuerzo integrar emociones como el miedo, la tristeza, la alegría, el asco. La rabia, el enfado, la excitación pueden quedar atrapados en el cuerpo y no encontrar salida, hasta que explota. Los padres lo intuyen y lo ven venir, conocen sus costumbres, saben lo que les sucede diariamente, pero el resto del entorno lo ignora. Ven un niño gritando en la calle, nervioso, moviendo las manos o apartando bruscamente a la persona que tiene al lado y se quedan con la escena sin más.

Las rutinas, la anticipación y que todo esté lo más en orden posible es vital para la mayoría de los padres que quieren evitar que su hijo se altere y reaccione de una manera que la sociedad etiqueta cómo agresiva. Y aquellos que vamos conociendo a estos seres tan fascinantes llamamos a estas reacciones comunicación.

Un bebé que siente hambre grita, llora y se comunica como su instinto le dicta, un niño TEA no verbal, da igual la edad que tenga, se comunica cómo puede y como le pide el cuerpo: tal vez aplauda, mueva las manos muy deprisa y sin parar, grite de alegría o de enfado, se enoje y tire del pelo, pero es un intento de comunicarse. Yo lo comparo con mi reacción cuando mis hijos adolescentes no bajan a comer después de diez veces pidiéndoselo, me comporto de la misma manera que los niños TEA no verbales gestionando una saturación de estímulos internos o externos.

Todos estos aspectos se trabajan en los centros de integración sensorial logrando que el nivel de reactividad se calme y descienda su nivel de alerta. A través de Yogaespecial logramos que el niño tome conciencia de su cuerpo, (propiocepción), el Sistema Nervioso Parasimpático se active, consiguiendo más calma, junto con la respiración y las posturas y así propiciar que la comunicación con el entorno sea más sutil.

Gemma Gómez

Delegada de Yogaespecial Paracuellos del Jarama